El bicameralismo imperfecto

El bicameralismo imperfecto

Las Cortes Generales se componen de dos cámaras. No obstante, el sistema bicameral es imperfecto o asimétrico porque las funciones de cada una de las cámaras son diferentes. Y la asimetría en las funciones de las cámaras se manifiesta con cierta intensidad de una doble manera:

 

  • Intervención exclusiva del Congreso de los Diputados. 

Se produce de forma recurrente en procesos cuya importancia está fuera de cualquier tipo de duda, tales como la elección del Presidente del Gobierno (art.99 CE) y en la relación de confianza con el ejecutivo -moción de censura (art.113 CE) y cuestión de confianza (art.112 CE) se sustancian exclusivamente en la cámara baja-. También son destacables la intervención exclusiva del Congreso en la convalidación de decretos-leyes (art.86.2 CE), en la autorización de la celebración de referéndum consultivos (art.92.2 CE) y en las medidas referentes a los estados de alarma, excepción y sitio (art.116 CE). 

 

  • Cuando intervienen las dos cámaras existe una preeminencia de la cámara baja (Congreso). 

Los supuestos en que los poderes de cada cámara son idénticos (art.150.3 CE in fine -leyes de armonización- y art.74.1 CE -ejercicio de competencias no legislativas-) son realmente residuales e incluso en lo referido a aquellas funciones que realiza de forma autónoma cada cámara (preguntas e interpelaciones al Gobierno, adopción de mociones o proposiciones no de ley), la preeminencia política del Congreso silencia la actuación del Senado en estos casos

Lo mismo puede observarse en el procedimiento legislativo (art.90 CE) y en la autorización de tratados internacionales, de acuerdos de cooperación entre CC.AA. y en la distribución de los recursos del fondo de compensación (art.74.2 CE).

El bicameralismo imperfecto producido por la preeminencia o la intervención exclusiva del Congreso también tiene como efecto que las tramitaciones parlamentarias que requieren la intervención sucesiva de las dos cámaras se inician en el Congreso. Incluso cuando el Senado adopta una proposición de ley la debe enviar al Congreso para que inicie la tramitación. Sólo en los casos previstos en los arts.145.2 CE (autorización de acuerdos de cooperación entre CCAA) y 158.2 CE (distribución del fondo de compensación interterritorial) la tramitación se inicia en la cámara alta. 

El único ámbito en el que el Senado tiene un papel notable, en consonancia con el del Congreso, es en determinadas fases del proceso de reforma constitucional ordinaria y agravada

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